¿Qué niño no ha soñado con jugar con la nieve? Pues mi niña interior estaba emocionada por hacer ese sueño una realidad.
Sin embargo los primeros días fueron decepcionantes por que a pesar de estar muy frío ( a menos de 5°C), era demasiado "caliente" para que hubiera nieve. Con las ansias que tenía, era inevitable que pasara revisando los pronósticos del clima para ver cuando nevaba.
Resulta difícil para alguien que siempre ha vivido en el Trópico saber cuando está nevando y cuando no. Esto pues hay ciertos momentos en los que cae "pelos de gato congelados" que si bien resultan bonitos de ver no son suficientes para cubrir el suelo con un manto blanco.
Sin embargo eso cambió para el domingo 14 de enero, en el que al despertar el vidrio externo de mi ventana estaba congelado. Ya no se veían las marrones hojas que el viento había tirado sobre el suelo, y el pino que me saluda por las mañanas portaba una capa blanca ¡Había nevado!.
Después de desayunar y abrigarnos bien, fuimos a jugar por primera vez en la nieve. Todo el entusiasmo acumulado por 21 años surgieron en ese momento. Majo y yo salimos a las afueras del apartamento y por fin tocamos la nieve. Esta es muy bonita de ver, pero al tocarla resulta igual que agarrar escarcha del congelador. Hay que ser extremadamente cuidadoso al caminar por que es muy resbaladiza, de hecho nos recomendaron caminar como "pingüinos" para evitar algún accidente.
Me hubiera gustado hacer un ángel de nieve pero me daba miedo terminar con hipotermia; así que mejor decidí ir poco a poco. Además no es posible estar mucho tiempo a fuera por que el frío es insoportable y penetra hasta los huesos, a tal punto que a ratos perdía la sensibilidad de las manos y los cachetes. Por lo que no tardamos mucho en regresar al cálido resguardo del apartamento.
Me hubiera gustado hacer un ángel de nieve pero me daba miedo terminar con hipotermia; así que mejor decidí ir poco a poco. Además no es posible estar mucho tiempo a fuera por que el frío es insoportable y penetra hasta los huesos, a tal punto que a ratos perdía la sensibilidad de las manos y los cachetes. Por lo que no tardamos mucho en regresar al cálido resguardo del apartamento.
Sin embargo aún no estaba complacida. ¡Yo quería mi muñeco de nieve! Así que más tarde volví a salir, con todo el entusiasmo. Pero este se terminó antes de lo que esperaba.
¡Hacer un muñeco de nieve no es tan fácil como Disney me decía!. La nieve se asemeja a la arena de la playa, en términos constructivos. Por lo cual cada vez que intentaba hacer la base del muñeco esta se derrumbaba. ¡Necesitaba algo con lo cual brindarle soporte!, quizás agua para generar la figura.
Si bien traté de darle forma a mi creación, esta resultó ser simplemente un montículo de hielo colocado frente a nuestra ventana. Quizás con más tiempo hubiera salido algo mejor, pero el frío no da chance y en cuestión de 15 minutos ya estaba de nuevo en pijamas bajo mi cobija. A pesar de todo, el "muñeco" nos acompañó algunos días hasta que la nieve volvió a desaparecer.
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