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Explorando un poco más

Dicen que la mejor manera para conocer un lugar es perderse. Ya que mi celular no tenía internet perderme podría ser extremadamente fácil.
El viernes en la mañana acompañe a Majo a una orientación relacionada con la VISA. En esta nos dieron desayuno (amo las charlas con comida gratis). Tenían donas, cupcakes, jugo de naranja, frutas, yogurt, etc; una muestra más de la simpatía de WIU. Cómo ya habíamos desayunado solo agarré una fruta, pero mientras esperábamos pude ver que éramos el mismo grupo de estudiantes que el día anterior. 
Luego de la charla tuvimos una visita guiada a la biblioteca. Los servicios que ofrecen son geniales. Tienen un centro de redacción donde revisan los trabajos que uno les lleve, servicio de impresiones gratuitas, centros de computadoras, acceso a bases de datos. ¡Todo un paraíso para un estudiante!. Además de permitir ingresar comida y contar con amplias salas de estudio y jardines en cada uno de los pisos. Me pareció curioso poder ver una planta de Caña India entre los jardines, me recordó al montón de estas plantas que hay por mi casa en Costa Rica, las cuales eran más bonitas que esa, pero que ni atención les prestaba; es más muchas veces hasta me estorbaban. Como dicen: "nadie sabe lo que tiene hasta que lo pierde".
Durante el recorrido conocimos a un muchacho de Sri Lanka (yo ni sabía que ese país existía). Nos contó que pasó año nuevo en el avión pues venía camino a Macomb. Hablamos sobre Costa Rica y nos comentó sobre su carrera, una mezcla entre física y matemática ¡Súper interesante!. Al terminar el recorrido nos fuimos a entregar unos papeles de Majo y luego a almorzar al apartamento. Durante el almuerzo me dí cuenta que mi identificación ya se encontraba en el sistema por lo que podía ir por mi carné. Como Majo tenía que ir a otra charla de la maestría, decidí aventurarme a ir por el carné sola. Por poco me pierdo, pero al final logré llegar. 
En el camino me encontré con varias estatuas de Rocky, la mascota de WIU.

Esta vez no estaba en la oficina la señora sonriente del día anterior pero me atendió un muchacho que por casualidades de la vida había vivido en España un tiempo y hablaba muy bien español. Me comentó que conocía a otro tico que estaba en el equipo de fútbol ¿quién lo diría?. Me resultó gracioso que  el muchacho me preguntara si era cierto que en Costa Rica se comía arroz y frijoles todos lo días, algo que evidentemente lo asombraba. Pero le  sorprendió más saber que además hay varios platillos con arroz y frijoles, como lo son el rice and beans y el pinto. Y aunque salí con la cara congelada en el carné, fue divertido poder hablar un rato sobre Costa Rica. Luego me fui para el apartamento ¡Y no me perdí!. Ya al menos sabía ir a la entrada de WIU y regresar. Cuando Majo regresó hicimos café tico con pan de la zarcereña ¡Sabía a gloria! 
Ya cómo a las 7:00 pm estábamos en pijamas y pensando en qué hacer para la cena. De repente Doña Andrea nos llamó para invitarnos a cenar. Tuvimos que volar, pero logramos estar listas a tiempo y fuimos a un buffet chino. 
En el restaurante hay mesas con la comida y uno se sirve lo que quiere y cuanto quiera; y cobran con base a la cantidad de platos que se utilicen. Habían postres, helados, carnes, sopas, salsas, sushi e infinidad de opciones. Cómo no sabía que elegir y con base en mi anterior experiencia con el wrap, me fui por comidas conocidas: arroz blanco, pollo con brócoli y por sugerencia de Majo, camarones en salsa de coco. ¡Estaban deliciosos!. En cuanto al refresco, me dí cuenta que los té fríos de USA no son dulces como los de Costa Rica, así que la mejor opción es tomar agua.
Todo estaba muy rico, pero me tocó luchar un rato con la comida por que nunca encontré el cuchillo y me daba pena preguntar. Luego fuimos por el postre, otra difícil decisión. Al final elegí melón con helado, un pudín de limón y un brownie de chocolates. Sí, voy a regresar obesa a Costa Rica, pero bueno no podía negarme a tales delicias. Al final nos dieron una galleta de la fortuna ¡Mi primera galleta de la fortuna!. Fue escalofriante acertada.
Durante la cena conocí a Karen y Erick, los hijos de Doña Andrea. Son niños muy simpáticos y amantes de los perros. Karen quería un nuevo perro y que fuera uno grande, me recordó a Kedy así que les hablé sobre los Tibetan Mastiff. En cuanto a Erick, pasó viendo "Jake y los piratas de nunca jamás", por lo que me recordó a Andrey. 
Terminada la cena nos trajeron al apartamento y llegamos a descansar. 

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