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Walmart

Sin importar el país, hay cosas que no cambia, al menos no en esencia. Y ese es el claro ejemplo del gigante Walmart. 
Ya el fin de semana lo pasamos tranquilo, descansando en el apartamento. Por dicha el lunes 15 de enero era feriado (por la conmemoración del nacimiento de Martín Luther King), lo que nos daba un día extra de descanso. Así que decidimos aprovechar el sábado para ir a Walmart a comprar las cosas que nos faltaban. 
El Walmart es enorme. Es 5 veces más grande que el Mall de San Ramón. Si bien, al igual que en Costa Rica, el Walmart cuenta con una gran variedad de productos, el de USA resulta ser nivel LEGENDARIO.

Podría pasar horas en el supermercado. Cada vez que paso por los coloridos pasillos mi niña interna surge y deseo ver cada uno de los curiosos artículos que hay. En definitiva hubiera sido el lugar perfecto para jugar a las escondidas, pero hubiera sido un calvario intentar encontrar a alguien.


Se pueden encontrar desde cosas muy útiles como baterías recargables por USB hasta productos de los cuales no sé que pensar, como las salsas de Taco Bell, huevos duros ¡preparados!, o los litros de claras de huevos. 

Es común encontrar meriendas preparadas con frutas, que resulta muy colorido de observar. También hay pasillos dedicados a fiestas infantiles (la pequeña Diana es feliz de ver tantos globos, piñatas y cintas de colores), telas, televisores, congelados, repostería y demás.
Además, como había mencionado antes, hay un Subway. Sin embargo me decepcioné por que la salsa de cebolla dulce de acá no es tan buena como la de Costa Rica, pero la galleta de choco chips es mucho mejor.


Es interesante ver cómo algunos de los productos que en Costa Rica son relativamente caros; acá (o al menos en Walmart) resultan ridículamente baratos, como las papas Pringles, la Pepsi, los Pingüinitos Marinela, y mi favorito, ¡los chocolates Lindor!. Además tienen todo un centro de impresiones donde se pueden hacer estuches de celular, jarras, camisetas, collares, collages y toda una infinidad de artículos personalizados. Estos se pueden pedir en línea para luego recogerlos y pagarlos en la tienda, o bien pedir que se lo lleven hasta la casa.
Pero no todo es de color de rosa. Resulta complicado elegir los productos por que son marcas completamente desconocidas, y eso implica cambios en el sabor y la calidad. Hay algunos artículos que no logramos encontrar, como la sopa Maggi (solo venden las sopas preparadas enlatadas), chorizo o galletas similares a las Pozuelo. Además tanto Majo como yo andamos buscando algún producto con el sello tico (como bananos, piña o café), sin embargo aún no hemos tenido suerte.
La experiencia con los empleados del supermercado también es diferente pues si se desea cancelar con la tarjeta, uno es quién pasa la tarjeta por el datáfono, no el cajero. Lo que me ha resultado muy confuso. Además los carretillos son jalados por medio de un carrito que asumo utiliza un sistema magnético para mantener juntos largas filas de carritos. 
Todo esto hace que ir al supermercado sea una aventura de más de 2 horas. Lo bueno es que el bus para en la puerta del supermercado y nos trae hasta el apartamento. ¡Amo los buses de Macomb!
Así que tanto en Costa Rica como en USA, Walmart es un gigante, sin embargo es un gigante en la proporción del tamaño del país. 




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