Antes de conocer un nuevo lugar muchas preguntas surgen en nuestra mente, más aún cuando este será nuestro hogar por varios meses.
Fue así como el miércoles 10 de enero a las 7.00 am abandonamos el hotel, y tomamos un Uber hacia la estación del tren. Un lugar enorme y con demasiadas gradas y pocos ascensores; lo cual resintió a mis brazos mientras cargaba la maleta sin manilla junto con el resto del equipaje. Gracias a Dios a pareció un alma caritativa que me ayudó a subir la maleta al tren por que no sé si yo lo hubiera logrado.
El tren en Estados Unidos es un medio de transporte increíble. Los asientos "económicos"eran más cómodos y espaciosos que los del avión. Además el ruido externo se aísla, por lo que se puede dormir plácidamente. Y para hacerlo más genial; antes de que el tren salga pasa un trabajador preguntando hacia donde se va, coloca una nota sobre el asiento y si se llega al lugar y se está dormido, él viene y lo despierta. ¡Toda una maravilla!.
El viaje tardaba 4 horas, sin embargo las aproveché comunicándome con el mundo (sí, el tren tiene Wi-Fi gratis), observando el paisaje y descansando un poco. Durante el recorrido pasamos por enormes campos de cultivo de maíz, ahora desérticos por el invierno. Todos estaban cubiertos de negro, no sé si sería que la tierra es así o les ponen algo especial; pero me dio curiosidad.
Para las 12:00 md una pequeña estación con el letrero de "Macomb" nos daba la bienvenida. Bajamos las maletas y a los pocos minutos Doña Andrea, mi tutora, llegó. Ella y su esposo, Don Esteban (ambos ticos) amablemente nos fueron a recoger y nos trajeron hasta nuestro nuevo apartamento. Hicimos el papeleo y dejamos nuestras cosas.
Luego Doña Andrea nos llevó a su casa, nos regaló varios utensilios de cocina y recogimos algunas cajas con cosas de Majo. Después nos llevaron a almorzar. En primera instancia no tenía idea de qué pedir; así que decidí irme por lo que me sonara más familiar: Un Wrap Santa Fe, sin saber que lo de "Santa Fe" es sinónimo de picante. Por dicha el picante de USA no es tan terrible así que logré sobrevivir con medio litro de agua.
Tras almorzar nos trajeron al apartamento e iniciamos a acomodar las cosas. El apartamento es muy acogedor. Tiene pisos alfombrados, muchos closets y espejos; además de una cocina, sala y cuartos espaciosos. Si bien tiene refrigeradora y cocina, faltan los demás muebles. Así que con antelación Majo había pedido un par de colchones inflamables por Amazon. que una vecina, Shruti, nos guardó.
Después fuimos en bus a Walmart a conseguir comidas y las cosas necesarias para sobrevivir. El sistemas de buses de Macomb es espectacular. Hay buses cada 10-15 minutos, tienen un app que informa la ubicación GPS de los buses así como el tiempo de espera y lo mejor SON GRATIS.
El supermercado es otro mundo. Perderse en ese lugar es super fácil por lo grande que es. Tiene secciones de farmacia, electrodomésticos, muebles, congelados, ropa, librería, un sitio para imprimir tazas y botellas, en fin; ¡hasta un Subway!.
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| La mesa de la sala |
Ya para esa hora estábamos exhaustas así que recalentamos la pizza del día anterior (en un hornito que Doña Andrea nos regaló) y nos fuimos a dormir.



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